DIANA TÍA DE JOHNNY I

Relato hetero— filial de las perrerías de JB con sus tías, en este caso se trata de Diana, la mayor de las hermanas Bouza— os recomiendo leer “DIANA, POR ELLA SOY LO QUE SOY” —, en ese primer relato hice referencia a lo que JB sintió aquella vez que folló con Diana y las consecuencias que ha tenido en su vida sexual todo lo aprendido con ella.

Como hermana mayor me iba enterando de lo que JB, Alba y Laura habían disfrutado; reconozco que al principio sufrí de celos porque creí que me estaba dejando de lado o, como se suele decir “me estaba haciendo la cobra”, para quitarle fuerza a lo que en algún momento había llegado a sentir sin ningún fundamento: Que me estaba poniendo los cuernos y encima con mis hermanas. Era algo contradictorio con mi manera de ser y pensar, y especialmente,
porque si algo me impresionaba de la personalidad de mi sobrino, era y es, que nos quiere a todas “a su manera”, pero que no se siente propiedad de ninguna. Quienes vayáis siguiente los capítulos que Reyes está escribiendo para xHamster, os iréis dando cuenta.

— ¿JB, ya no te intereso para nada? –Le pregunté un día que coincidí con él en casa de mi hermana Alba, y digo coincidir, porque él había ido a visitarla como solía hacer algunos fines de semana, y poco antes de que él llegase lo había hecho el novio de ella, y Alba había aceptado salir a cenar con él para limar asperezas antes de decirle que su relación había terminado. Incluso había llamado a Laura para decirle donde iban a cenar, para que nuestra hermana menor pasase por allí como un encuentro casual, eso sí, Laura se iba a hacer acompañar por su amante y el marido de ésta, que ya sabréis que es policía, aunque consciente de que su esposa tenía relaciones lésbicas con Laura.

— ¿Por qué me preguntas eso, tita, si sabes que te quiero como a mi propia madre?

— ¡Hijo de puta, no deseo que me quieras como a tu madre, te necesito en mi vida! ¿No te das cuenta que estoy perdiendo la cabeza por tú culpa?

Me miró directamente a los ojos antes de responderme ¡No, JB no te mira para hacerte daño! eres tú la que sientes un dolor profundo que te atraviesa el corazón como un rayo, a la vez que la mente te grita: ¡Diana, estás equivocada!

— ¿Cómo puedo demostrarte que lo que me estás diciendo es fruto de tu imaginación?

— ¡Ya sabes cómo! –Le respondí aún a sabiendas de que me había dejado planchada, porque de JB jamás había recibido ningún desprecio o no a nada. ¿Estaba celosa?

— Hagamos una cosa-me respondió-, Alba ha salido a cenar con su novio, creo que lo va a dejar. ¿Me invitas a cenar y luego nos vamos a bailar?

— ¡No seas cabrón! ¿Quieres hacer conmigo lo mismo que Alba con su novio, darme puerta? –Pero volvía a equivocarme, se acercó a mí y me besó en la boca.

— Llámame como quieras, pero lo que yo te estoy pidiendo es que te quedes conmigo, de momento esta noche que hasta tenemos el apartamento de tita Alba solo para nosotros.

— ¿Quieres trajinarme con una cena que pagaré yo, y luego un polvo de gratitud? –Me volvió a besar ¡Nos empezamos a comer la boca! ¡Perdóname JB, estoy delirando! –Le dije después de varios minutos besándonos y haciéndome sentir la mujer más querida del mundo, como siempre hacía.

— ¿Aceptas, o te hago un contrato por escrito?

— Con tu puta siempre haces lo que quieres – Le dije cachonda perdida. JB me besó otra vez apasionadamente mientras me metía mano en el coño por encima de la falda. JB sabía que así me desarmaba, y aunque fuera una estrategia de él, a mí nada me importaba en cuanto mi sobrino me tocaba el coño aunque fuera por encima de la ropa. ¡Cada vez estaba más caliente, y menos cabreada!

— Mi amor, esto necesita los cuidados de tita Diana – Le dije pícara agarrando su polla, aunque por medio llevase puestos unos vaqueros bien ajustados que yo misma le había comprado

— ¿A qué esperas zorra? –JB conocía todas las artimañas para descontrolarme.

— ¿Me vas a follar antes de la cena y el baile?

— ¡Y también después, en la cama donde me follo a tu hermana Alba! ¿No te parece excitante? ¡Igual hasta se presenta sin el novio y nos lo montamos los tres! –Sus armas eran de destrucción masiva, porque si me seguía diciendo guarradas mientras me tocaba el coño, allí en la misma puerta me iba a tener que follar. No lo pensé un minuto más, le abrí el vaquero y la bragueta a la vez que se los bajaba y se los sacaba por los pies. ¿La respuesta de mi sobrino? Se había sentado en una silla que Alba solía poner de coche tras la puerta aunque cerrase las tres cerraduras, ella es muy miedosa, él se dejaba hacer por mí. Debajo no llevaba nada, eso era una novedad, pero enseguida lo asocié con consejos de mi hermana Laura, que solía decir que los vaqueros le oprimían los huevos a los hombres y le restaban fuerza para follar, y que por eso ella era bollera.

— ¿Cómo conseguiste follarte a tu tía Laura? –Teniendo ante mí su hermosa tranca, la pregunta podría parecer retórica.

— ¿Me vas a hacer una entrevista o una mamada?

— JAJAJAJAJAJAJAJA ¡¡¡CABRÓN!!!

Cuando volví la cabeza para abajo, creí que la polla le había crecido el doble. ¿Me cabrá en la boca? –Me llegué a preguntar, pero no le dije nada, seguro que me volvería a hacer reír, y lo que estaba deseando es tragármela aunque luego no pudiera sacarme su nudo de la garganta.

Se la agarré fuerte y comencé a masturbarlo, él me apretó hacía abajo y me soltó cuando mi boca se puso a la altura de la punta de enorme nabo.

— JB, mi vida, me encanta tu polla ¡Ni te imaginas la de veces que me he masturbado pensando en ella! —le dije lujuriosa mientras se la lamía.

— ¡No me lo creo, venga zorra, demuéstrame las ganas que tienes de chupármela! –Yo sabía que él trataba de excitarme y no me importaba porque lo conseguía.

— ¡Dianaaaaaaaaa! –Siempre lo lograba, era sentir mi lengua rodeando su nabo cuando ya me la había metido en la boca y le notaba temblar y cimbrear su cuerpo.

— ¿Te gusta, cariño? –Le dije parando de chupársela y volviendo a metérmela hasta la garganta.

— ¡Síiiiiiiiiiii pedazoooooo de putaaaaaa! ¡Queeeee bien la mamas perraaaaa!

Sabía que se iba a correr enseguida, porque entrando en el juego de él, yo había aprendido que podía llevarlo al límite me tratara como su puta y zorra. No paré para decirle nada, quería que se corriera lo antes posible, me empeñaba en hacerlo enloquecer follándome la boca, que explotase con ella en mi garganta y me la llenase de su leche caliente, no dejaría ni una gota de esa lechita que me convertía en una gatita dispuesta a lamer hasta que no le quedase ni gota, sabiendo que luego me tocaría la mejor parte, porque JB se suele correr cuando yo me lo propongo, y en el segundo se convierte en un tigre de Bengala.

Me fui al baño, me volvería a arreglar con un vestido nuevo que me había comprado para salir con él. En realidad, me había llamado mi hermana Alba para contarme sus planes para aquella noche, y cuando le pregunté por nuestro sobrino me dijo:

-Vente a mi casa, él no lo sabe, pero vendrá a por mí y se encontrará contigo.

Continuará