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El primer trio de Jesus y Loli – Parte 1
Jesús y Loli

Nos conocimos en una página de contactos. Después de hablar durante un tiempo me invitaron a su casa

Jueves.

Llegue a Cádiz sobre las 5 de la tarde. Había cogido el tren al salir del trabajo, y me había pedido el viernes libre. Entre los tres decidimos que lo mejor era pasar el mayor tiempo posible juntos. Por fin habíamos dado el paso de conocernos en persona y queríamos aprovecharlo al máximo.

Reconocí a Jesús en la distancia. Alto y fornido. Con 38 años era el mayor de los 3. No acercamos el uno al otro y extendimos las manos.

– Encantado de conocerte por fin – dijo mientras me saludaba.
– Igualmente – respondí.

Se notaba el nerviosismo mientras nos mirábamos. Ya nos habíamos visto por webcam muchas veces pero aquella primera impresión frente a frente influiría en el resultado del fin de semana. Jesús vio la pequeña maleta que arrastraba detrás de mi y la señalo.

– No traes mucho equipaje.
– Bueno, para lo que tenemos pensado hacer no necesitamos mucha ropa.

Sonrió recordando seguramente todo lo que habíamos hablado e intentado planear para los días que estuviéramos juntos. Al final de todas las charlas decidimos que lo mejor seria estar cómodos, con poca ropa y que las cosas irían evolucionando.

– Vamos – dijo Jesús dándose la vuelta -. Loli esta esperando en el coche.

Al salir de la estación, Jesús me llevo hasta donde habían aparcado. Al acercarnos al coche Loli salió de la puerta del conductor. Llevaba un estrecho vestido corto que marcaba bien su cuerpo y dejaba a la vista unas piernas preciosas. Me acerque hacia ella y me agarro por la cintura pegándose a mi para darme dos besos.

– Encantada – dijo algo avergonzada.
– Ya era hora de que nos conociéramos – le contesté.

Jesús pasó a nuestro lado, sin darle importancia al hecho de que su mujer estuviera completamente a mí.
– Vámonos que estamos perdiendo el tiempo. Fran mete la maleta dentro y siéntate – comento riéndose.

Subimos al coche y nos encaminamos a la casa. Jesús empezó a preguntarme sobre el viaje y yo le conteste. Loli por si parte estaba muy callada.

– Cariño, ¿te da vergüenza? – le pregunto su marido.
– Tú dirás, para no estarlo sabiendo a lo que ha venido Fran.
– Tú eras la que quería hacerlo, así que no te hagas la estrecha ahora.
– Si, y quiero hacerlo. Pero una cosa es imaginarlo y otra estar aquí. ¿O vosotros no estáis nerviosos? – inquirió ella mientras se giraba para mirarnos.
– Hombre, un poco si – respondí -. Pero eso se pasara. Además los tres queremos lo mismo.
– Eso si es verdad – dijo Jesús.

Al llegar a la casa y entrar ambos me acompañaron hasta la habitación que me tenían preparada. La había pedido yo por si al final no ocurría nada para que nadie se sintiera incomodo. Solté la maleta y les miré. Loli estaba agarrada a su marido apoyando su cabeza en el hombro.

– Bueno, ¿que hacemos? – pregunté.
– ¿Qué tal un baño en el jacuzzi? – propuso Jesús -. La verdad es que tengo calor y así podemos refrescarnos y charlar.
– Ok. Voy a coger el bañador de la maleta.
– ¿Estamos locos? – soltó Jesús -. Nos hemos visto desnudo más de 20 veces y ahora te vas a poner el bañador. Nos bañamos en bolas si hay cojones.
Empecé a reírme. Aquello era lo planeado y Jesús iba directo hacia ello.
– Venga – contesté -. Al jacuzzi.

Salimos al jardín que tenia la casa. Pegado a la pared de la casa había un jacuzzi para 4 personas. Jesús empezó a desnudarse en cuanto salio y yo le imite. No iba a ser menos que mi anfitrión. Al momento estábamos los dos desnudos y metiéndonos en el agua. El nerviosismo había evitado que nos empalmáramos del todo pero nuestras pollas ya estaban algo hinchadas. Nos sentamos en los asiento y miramos a Loli que seguía de pie si moverse.
– Loli, venga. Te estamos esperando.
– Voy – respondí -. Pero yo voy a ponerme el bikini.
– No seas aguafiestas. Nosotros desnudos y tú con bikini – le dijo Jesús.
– Eso – añadí -. Yo he venido para verte desnuda.
– Creía que habías venido para hacer un trío – comento ella mientras me miraba.
Yo le respondí mientras le devolvía una sonrisa.
– Si, pero mejor vamos poco a poco ¿no?
– Pues por eso mismo primero en bikini.

Se giró y entro en la casa. Jesús y yo nos miramos.
– Tranquilo – dijo -. Se relajara. Ella es la más interesada en esto.
– Lo se. Pero ya nos hemos visto desnudos muchas veces. No creía que le fuera a dar vergüenza.
– Dice que no es lo mismo que la veas en la cámara web que en persona.
– Claro – me reí -. Aquí puedo tocarla.
Jesús acompaño mi risa y todavía nos reíamos cuando Loli volvió al jardín.

Llevaba un bikini amarillo diminuto. Los triángulos de tela de la parte de arriba tapaban sus enormes tetas pero dejaban un buen trozo a los lados por donde asomaba bastante piel. Las piernas que antes me habían encantado terminaban en unas caderas anchas. El culo quedaba a la vista por completo por que la parte de abajo del bikini era un pequeño tanga que apenas tapaba nada. Por delante era mas bajo de lo normal enseñando un trocito de pubis. Era atado en los costados y Loli se lo había apretado a conciencia, así que la rajita de su coño se marcaba perfectamente. Pasó las piernas por encima del jacuzzi y se sentó entre los dos.

– ¿Que tal me queda? – pregunto mirándonos.
– Espero que la playa donde soléis ir no sea muy concurrida porque con eso todos se te quedaran mirando.
– En la playa es más moderadita – respondió Jesús por ella -. Pero ojala se pusiera algo así.
– ¿Te gusta que enseñe verdad? – dijo Loli.
– Ya sabes que si. Fran, has tenido que venir tu para que pueda verla así .Este bikini se lo ha comprado solo para esto.
– ¿Lo estas estrenando? Desde luego te queda perfecto.
– Gracias. ¿Queréis que me de una vueltecita?

Los dos asentimos a la vez. Loli se levanto y lentamente dio una vuelta sobre si misma. El bikini mojado parecía que todavía se apretaba más a su cuerpo. Los pezones habían empezado a endurecérsele y se marcaban perfectamente tras la tela. La rajita de su coño se notaba perfectamente. Cuando se dio media vuelta se apoyo en el borde del jacuzzi y se agacho dejando su culo en pompa.

– ¿Que tal me queda por detrás?
– Bastante bien, pero no se ve bien el hilito con ese pedazo de culo. ¿Porque no se lo enseñas bien a nuestro invitado?

Era cierto. El culo de Loli era bastante generoso y no se podía adivinar nada. Entonces separo las piernas, puso las manos sobres sus glúteos y los abrió.

– ¿Lo veis mejor así?

El agujero del culo de Loli se veía perfectamente atravesado por el hilo amarillo y el coño se notaba perfectamente marcado. Gordo y dulce, la tela no llegaba a tapar la rajilla por debajo.

– Estas fantástica, o por lo menos a mi me lo parece – dije. Jesús asintió en acuerdo conmigo. Loli se giro y volvió a sentarse entre los dos.
– Parece que a vuestros amiguitos también le gusta como me queda – respondió mirando hacia abajo. Tarde un poco en darme cuenta que se refería a nuestras pollas que con el espectáculo se habían empalmado con toda su energía.
– ¿Y a ti? ¿Te gusta lo que ves? – le pregunto a Loli su marido.
– Ya lo creo.

A continuación la asalte yo.

– ¿Y que te parece tener estos dos rabos para ti sola? ¿Es lo que esperabas?
– Creo que si. Y me encantan, pero debajo del agua no os los veo. ¿Os podríais levantar vosotros también no?

Jesús no dejó que su mujer terminara la cuestión cuando ya se levantaba. Pero el no se fue a la otra parte del jacuzzi. Se quedo allí dejando el rabo a pocos centímetros de la cara de su mujer. Yo le acompañe en el movimiento unos segundos después e hice lo mismo, acercándole la polla a Loli. Ella estiro los brazos y acaricio suavemente con un dedo cada rabo.

– Me encantan. Llevaba años soñando con esto -. Cuando llego a mi pubis se paro un momento -. Vienes bien afeitadito ¿verdad?
Era cierto me había afeitado la tarde antes para dar buena impresión.
– Ayer mismo – conteste.
– ¿Lo ves Jesús? Te dije que lo hicieras.
Lo mire. Jesús sonreía mientras su mujer enrollaba sus dedos en la mata de pelo que tenia sobre la polla.
– Tendré que hacerlo – contesto -. Aunque solo sea para no desentonar.
– Sentaros – nos pidió Loli -. Os quiero cerquita.

Al colocarnos a su lado. Jesús y Loli intercambiaron una mirada.
– Entonces, ¿me dejas? – pregunto ella.
– Por supuesto.
Al instante note su mano agarrándose a mi polla y empezando a acariciarla. La otra mano hacia lo mismo entre las piernas de su marido. Loli empezó a ponerse colorada. Al preguntarle dijo que era de vergüenza pero eso no impidió que sus manos siguieran moviéndose sobre nuestros rabos.
La pareja acercaron sus caras y empezaron a besarse. La mano de Loli pasó de las caricias a cerrarse sobre mí y empezar a pajearme. Yo estaba a su izquierda y se notaba que aquella mano no era la buena, aun así la situación añadía el morbo necesario para que la paja estuviera siendo perfecta.
Cuando dejaron de besarse me llego mi turno. Loli se giro hacia mí y acercando sus labios a mi oído me susurro.
– ¿Te apetece besarme?
Mi respuesta fue directa. Antes de que se diera cuenta puse mis labios sobre los suyos. Se sorprendió un poco, pero al instante se relajo y empezó a jugar con su lengua sobre la mía. Note más que ví el cambio de mano en mi cipote. Loli empezó a meneármelo con la derecha con más fuerza y más destreza. Pude ver como Jesús, al quedarse libre, empezaba a pajease en solitario viendo a su mujer conmigo.
El beso duro un par de minutos. Loli volvió a recuperar la primera posición y sus manos volvieron a repartirse entre los hombres.

La mano de Jesús empezó a acariciar el brazo de Loli para después pasar a una de sus tetas.
– Se te marcan un montón – dijo mientras pellizcaba el pezón de Loli -. ¿No te m*****a la tela?
Loli, que se había mordido el labio mientras su marido le apretaba, contesto rápido.
– Un poco. Creo que voy a quitármelo. ¿Me permitís?
Se levanto y lentamente se quito el nudo que mantenía atada la parte superior de su bikini. Cuando se lo quito, lo tiro fuera y empezó a masajearse las tetas mirándome directamente.
– ¿Te gustan?
– Por supuesto – le respondí.
– ¿Quieres probarlas? – añadió invitándome.
No lo tuvo que decir dos veces. Me levante y me acerque a ella. Mis manos fueron inmediatamente hasta sus tetas y las suyas llegaron rápidamente a mi polla. Empezamos a besarnos mientras nos tocábamos. Yo disfrutaba con las enormes tetas de Loli y a ella no paraba de masajearme.
Nos separamos un momento y ella aprovecho para acercar su boca a mi oído.
– Me encanta el regalito que me traes.
– Y a mi me encantan tus tetas.
– ¿Vamos a pasarlo bien juntos? – agrego sonriendo.
– Por supuesto.
– Chúpamelas.

Obedecí. Baje el cuerpo hasta poder meterme uno de los pezones de Loli en la boca. Chupe un poco y después empecé a acariciarlo con la lengua. Una de mis manos siguió masajeando la otra teta. Loli, al tener las manos libres de mi rabo, que en esa postura no podía alcanzar, empezó a acariciarse entre las piernas por encima del tanga. Pase varias veces de una teta a otra chupando y lamiendo suavemente mientras ella seguía tocándose el coño. Al poco, oímos la voz de Jesús.

– Si seguís así, me correré solo de miraros.

Loli y yo giramos nuestras cabezas para observar a Jesús. Se había sentado en el borde del jacuzzi y llevaba rato cascándose una buena paja.

– Es cierto – dijo ella separándose de mi -. Tenemos mucho tiempo y no es necesario que vayamos tan rápido. Pero antes, Fran, siéntate con Jesús. Me voy adentro pero quiero daros antes un regalo.

Me coloque al lado de su marido que seguía moviéndose la polla a buen ritmo mientras Loli se sentaba justo enfrente de los dos. Cuando se coloco separo las piernas y empezó a hablar.

– Estoy cachondísima. Creo que no he estado mas caliente en mi vida. Esta es una de mis mayores fantasías y teneros a los dos ahí tan calientes por mi me esta encantando. Creía que me iba a dar más vergüenza pero estoy súper cómoda. Y lo que es mas importante – en ese momento sus manos agarraron el tanga y empezó a tirar de el -, tengo el coño hirviendo. Y me encanta.
Las manos pasaron hasta los nudos que ataban el bikini a su cintura y empezó a enrollar los dedos en ellos. Lentamente empezó a tirar hasta deshacerlos y mantuvo la tela tapándola sujetando los extremos.
– Estoy deseando que me tengáis. Pero prefiero ir lentamente. Sin embargo yo necesito correrme así que me voy a ir adentro, pero aquí esta vuestro regalo antes.
Fue tirando de los hilos hacia arriba. El trozo de tela se apretó contra su coño y lentamente empezó a subir. Pronto sus labios rodearon el trozo de tela. Ella siguió tirando pasándose el tanga por la rajita hasta que por fin salio completo. Yo miraba con ansia aquel coñito depilado. Jesús seguía con su paja. Si yo me la hubiera tocado un poco mas me habría corrido allí mismo. El roce con Loli cuando habíamos estado de pie me había calentado demasiado. Sus manos se colocaron a ambos lados de su coño y lo abrieron.
– Estoy deseando que lo tengáis los dos. Quiero que lo comáis. Y que me lo frotéis con las pollas. Quiero vuestros glandes aquí – dijo señalándose el clítoris -. Pero sobre todo, quiero follaros.

Lentamente Loli fue cerrando las piernas. Después se levanto.
– No puedo más. Voy a hacerme un dedo en la habitación. Y no podéis mirar.
Se dio la vuelta, salio del jacuzzi y se fue hacia la casa moviendo el culo.

Cuando nos quedamos solos Jesús me miro.
– No se si terminar la paja o aguantarme.
– Aguanta mejor – le dije -. Así tendrá mas para cuando de verdad estemos en el lío.
– ¿Que tal la experiencia?
– Mejor de lo que creía. La verdad es que he estado muy cómodo.
– Y le has encantado a mi mujer. Te meneaba la polla con muchas ganas.
– Si hubiera seguido un poco mas me habría corrido en sus manos.
Jesús se rió.
– Será mejor que hagamos algo mientras Loli termina. Además ya va siendo hora del café.

Cuando Loli salio de la habitación, Jesús y yo habíamos preparado el café. Se había puesto una camiseta azul lo suficientemente corta para dejar su culo y su coño al aire. Jesús y yo seguíamos desnudos y así nos sentamos a la mesa.
– ¿Te has quedado a gusto? – pregunto Jesús.
– No, pero me he relajado un poco – contesto su mujer -. ¿Vosotros os habéis corrido?
– No – conteste -. Hemos decidido guardarte la leche para luego.
– Mejor – sonrió -. Estoy deseando probarla.

Mientras tomábamos el café, empezamos a pensar en que podíamos hacer hasta que llegara la noche.

– Podemos dar una vueltecita por la ciudad y tomarnos algo – dijo Loli.
– Hace demasiado calor para eso – respondí su marido -. ¿Porque no vamos a la playa? Por lo menos estaremos fresquitos.
– ¿Esta lejos? – pregunte.
– A la que vamos normalmente, unos 15 minutos en el coche. Así puedes estrenar ese bikini nuevo en el mar.
– Ni de broma Jesús – dijo ella muy seria -. Allí nos conocen todos. Paso de que me vean así.
– ¿Y si vamos a otra donde no te conozcan? La verdad a mi me encanta verte con ese bikini – dije.
– No se. Me da algo de vergüenza.
– También pensabas que te iba a dar vergüenza lo de Fran y ya has visto como te has puesto antes – le replico Jesús.
– Ya, pero antes estaba tan cachonda de veros que el morbo podía con la vergüenza.
– Pues el morbo lo vas a dar igual – añadí sonriendo.
– Si pero vosotros os ponéis conmigo mientras vais tapaditos. No. Nada de nada. O nos da morbo a los tres o nada.
– Entonces nada de playa – dijo Jesús.
– Nada – terció Loli -, a menos que estéis dispuesto a desnudaros en la playa.
– ¿Como? – pregunte.
– Podemos ir a una nudista.

Yo mire a Jesús y después a Loli.
– ¿Hacéis nudismo? No recuerdo que dijerais nada.
– Nunca lo hemos hecho, pero ya que es el fin de semana de las cosas nuevas… – Loli dejo la frase en el aire mientras miraba a Jesús -. ¿Que dices cariño? ¿Te atreves? ¿O te da vergüenza?
– A mi no – dijo Jesús -, pero tu ni siquiera has hecho top less en tu vida.
– Tampoco había pajeado a dos tíos a la vez y mírame.
Todos nos reímos.
– Pues venga – dije levantándome -, que tenemos que ponernos los culos morenos.

Quince minutos después íbamos en el coche de camino a una playa nudista que se suponía que había cerca de su casa. Nos habíamos vestido rápido y cogido lo necesario para la playa. Loli se puso el tanga del bikini añadiendo que por si acaso le daba mas vergüenza de la que pensaba y un short que le marcaba completamente el culo. Durante el camino estuvimos repasando lo del jacuzzi haciendo que cuando Jesús y yo bajamos al llegar a nuestro destino nuestros bañadores estuvieran demasiado abultados.

En el aparcamiento de la playa apenas había otro par de coches, lo que nos relajo un poco. Ya era tarde y el sol empezaba a ponerse. No creímos que hubiera mucha gente allí .Si la playa hubiera estado muy concurrida creo que no hubieras entrado. Cuando llegamos a la arena comprobamos que nuestras suposiciones eran reales. Apenas tres o cuatro grupos de personas se esparcían por una playa bastante grande. Nos colocamos a entre una pareja de unos cincuenta años y un grupo de chicas jóvenes. Jesús clavo la sombrilla mientras yo colocaba las toallas que habíamos traído sobre la arena. Loli aprovecho el tiempo para quitarse el short y la camiseta dejando sus hermosas tetas al aire. Cuando Jesús y yo terminamos ella ya estaba desatándose el tanga.
– Vas rápido – le dijo su marido.
– Total, vosotros ya me habéis visto y no creo a los de aquí les interese mucho. Ahora vosotros.
Nuestros bañadores también cayeron rápido a la arena.
– Vamos al agua antes de nada ¿no? -dije mientras empezaba a andar en dirección al mar.
– Vete tú con Loli. Yo voy a echarme un siestecita antes.
Loli se acerco a mí y me agarro del brazo.
– Vamos, déjalo dormir.
Pase mi mano alrededor de su cintura y nos fuimos hasta el agua.
– Es agradable.
– ¿El que? – le pregunte.
– Estar así desnuda.
– Hoy te estas atreviendo a mucho.
Ella se rió.
– Es que veros a los dos me ayuda a que se me pase la vergüenza.
Nos metimos en el agua y Loli se pego a mí.
– Me encanta verte la polla. El afeitado te queda muy bien.
Note como su mano se colocaba entre los dos buscando mi pubis hasta encontrarlo.
– Lo he hecho para vosotros.
– Gracias. Además se ve mucho más grande. Parece que la tienes más grande que Jesús y sin embargo son casi iguales – su mano había pasado ya de mi pubis al rabo y empezaba a meneármelo -. Tienes una polla increíble
– ¿No dices que es casi igual que la de Jesús?
– Si, pero la de Jesús la tengo muy vista. Necesito carne nueva – me susurro al oído.
Loli empezó a besarme y morderme el cuello.
– Vas a conseguir empalmarme le advertí.
– ¿Y quien te dice que no quiero hacerlo? – respondió sin quitar sus labios de mi piel -. ¿O una mujer no puede besar a su marido?
– Pero yo no soy tu marido.
– Ya – contesto ella sonriendo -. Pero eso solo lo sabemos nosotros y Jesús. Y él esta de acuerdo en que tú y yo juguemos.
Mi polla ya estaba completamente empalmada. Loli lo noto y la soltó.
– Cógeme – dijo mientras saltaba sobre mi.
La agarre del culo. Ella cruzo las piernas a mi espalda.
– Bájame poco a poco. Quiero notarla.
Hice lo que me pedía hasta notar como mi polla tocaba con su piel. Ella se estremeció
– Estaba deseando desde antes sentirla tan cerca. Tengo unas ganas horribles de notarte dentro.
– Disfrutemos de esto hasta que llegue lo otro – le dije. Apreté con más fuerza su culo y empecé a moverla hacia delante y atrás. Quería que su coño notara bien el roce contra mi polla. La bese y después también me acerque a su odio.
– Estoy deseando follarte.
– Y yo que me folles.
Estuvimos unos minutos besándonos en esa posición hasta que decidimos que era mejor salir. Cuando el agua quedo por debajo de mi cintura dejo a la vista la enorme erección que tenia. Loli empezó a reírse.
– Vamos. No te quedes atrás – dijo mientras me agarraba del rabo y tiraba de mí hacia las toallas.

Jesús estaba dormido tranquilamente bajo la sombrilla. Nosotros por nuestra parte decidimos tomar el sol. Loli saco un bote de protector solar de un bolso y empezó a untármelo sobre el cuerpo.
– Lo que menos quiero es que te quemes y que no pueda tocarte esta noche.
Esparció crema por todo mi cuerpo. En la polla y los huevos estuvo más tiempo del necesario recreándose y tocándola a gusto. Cuando termino me dio el bote preguntándome si le daba por la espalda.
– ¿Por delante no quieres?
– Por delante me doy sola, pero gracias.
Deje su espalda bien llena de protector pero me tome una pequeña venganza. Puede que no quiera que le diera por delante para alargar el juego, pero igual que sus manos se habían entretenido en mi entrepierna, las mías se pararon mucho mas tiempo en su culo que en el resto de la piel. Incluso un par de veces busco el hueco entre sus nalgas y pase un dedo desde su coñito hasta arriba pasando por el agujero de su culo. Cuando termine, le devolví el bote y me senté en mi toalla. Ella termino de ponerse la crema por la parte de delante. Se planto enfrente de mí y llenándose las dos manos se froto bien las tetas sin dejar de mirarme. Las apretaba una contra otra para después volver a separarlas. Paso a su estomago donde apenas estuvo tiempo para después empezar a darse protección en el coño. Se lo frotaba desde abajo arriba, separándose los labios con los dedos. Yo la miraba deseando ayudarla.
– ¿Te gusta verdad?
– Me encanta.
Loli se tumbo a mi lado y los dos nos relajamos disfrutando de la brisa de la tarde. La playa se fue vaciando hasta que fuimos los últimos. Jesús se despertó y decidimos darnos otro baño los tres. Loli se aprovecho de que no quedaba nadie llevándonos a ambos al agua agarrándonos el culo. Una vez dentro del agua, se coló entre los dos y fuimos turnándonos para besarla. Nos unimos los tres. Uno de nosotros se frotaba con Loli por detrás y el otro por delante. Cuando volvimos a la orilla teníamos los dos un empalme considerable. Recogimos nuestras cosas y nos vestimos para volver al coche. Loli solo se puso la camiseta sin los shorts, por lo que todo el camino estuvimos viendo su culo moviéndose a cada paso delante de nosotros.

Al llegar al coche, ella se sentó detrás dejándome a mí el lugar del copiloto. Mientras Jesús conducía de vuelta a la casa no articulamos ni una palabra, pero él y yo pudimos ver como Loli permanecía sentada abriendo y cerrando las piernas con su coño al aire. No se puso nada incluso cuando su marido aparco el coche en la puerta de su domicilio. Bajó del coche rápidamente y vimos como se alejaba corriendo hacia la casa.

Cuando estuvimos los tres dentro decidimos darnos una ducha para quitarnos la sal y la arena del mar. Entramos juntos al baño y nos desnudamos. Entonces hable con Jesús.
– ¿Porque no te afeitas? Tu mujer lo esta deseando.
– No creo que se el momento.
– Venga Jesús – tercio su mujer -. Si quieres yo lo hago.
-OK, tu ganas.
Jesús entro en la ducha y abrió el grifo, mientras Loli cogía una cuchilla y unas tijeras de un cajón. Yo me senté en el inodoro decidido a mirar hasta que terminaran. Ella acompaño a su esposo debajo del chorro y se besaron unos segundos. Después Jesús cortó el agua y se encaro hacia Loli. Ella se arrodillo y empezó a cortar con las tijeras grandes trozos de pelos de la polla de Jesús. Cuando lo dejo bastante corto, cogió el gel de baño y lo froto contra el pubis que tenía enfrente. A el empezó a crecerle la polla. Loli empezó a rasurarlo con cuidado, agarrando el rabo de Jesús y apartándolo cuando le m*****aba.
– ¿Os importa que me la mueva mientras os veo? – pregunte.
– Por favor, hazlo – contesto Loli sin mirarme.
Me agarre el cipote y empecé a pajearme. Pasaron unos minutos cuando ella cogió la ducha y enjuago los restos de jabón que quedaban en la piel.
– Así esta más guapa – dijo para pasar a darle un beso al capullo que le apuntaba a la cara. Loli fue abriendo los labios hasta que todo el glande de Jesús estuvo dentro de su boca. Cuando su boca se retiro, dejo la lengua pegada a aquella polla de la que se despidió dando un lametazo hacia arriba.
– Eso no vale – proteste en mita de una risa -. A mi no me has hecho eso.
– No sabía que tú también querías – argumentó Loli -. Pero viéndote así te haré el favor -añadió señalándome el rabo. La paja que me había estado haciendo me había empalmado y a eso se refería.
Me levante y entre en la ducha. Ella seguía de rodillas. Me enjuago diciendo que quería probar mi rabo no el sabor de la sal del mar. Después me dio el mismo beso que le había dado a Jesús. Loli tenía los labios y la boca caliente. Cuando tuvo dentro toda la cabeza empecé a notar su lengua moverse alrededor de la punta para quedarse quieta contra mi mientras quitaba los labios de mi miembro y terminar con otro lametazo.
– Deliciosa – dijo mientras se levantaba directa a besarme. Note su lengua en la boca jugando de la misma manera que hacia un momento había jugado en mi glande -. Venga que tengo que dejaros limpitos.
– ¿Nos vas a limpiar tu? – pregunto Jesús
– Yo soy las que os va a sufrir así que prefiero asegurarme de que estáis bien limpios para mí.
Loli nos coloco uno al lado del otro y con una esponja llena de gel nos froto todo el cuerpo sin dejarse ningún espacio si enjabonar. Nos habría de piernas para limpiarnos bien las piernas e incluso se esforzó en limpiarnos bien el culo. Cuando termino con ambos y antes de quitarnos el jabón del cuerpo agarro nuestras pollas que estaban bastante duras y aprovechando que el gel hacia de lubricante volvió a movérnosla disfrutando del tacto de aquellos dos rabos duros. Después le dio la esponja a Jesús y me dio otra a mí. Nos miramos extrañados.
– ¿Os lavo y ahora vosotros nos vais a lavarme a mi? Creía que querríais follaros a una mujer limpia.
Ambos comprendimos y empezamos a pasar nuestras esponjas por el cuerpo de Loli. Ella alzo los brazos y separo las piernas para que pudiéramos acceder fácilmente a todo su cuerpo. Jesús y yo en cuando la enjabonamos entera tiramos las esponjas y empezamos a frotarla directamente con las manos.
– Así, dejadme bien limpia. No os olvidéis de las tetas ni de mi coño.
Nos centramos ambos en las partes que acababa de nombrar Loli y lo que empezó como un baño se transformo en una preciosa paja. Cada uno se concentraba en un pecho con una mano, y las que estaban libres se encontraron en el coño de Loli. Pronto nos turnamos metiendo nuestros dedos dentro de ella. Ella empezó a gemir y a acariciarnos. Deje a Jesús un momento solo y abrí el grifo. Enjuague bien a Loli hasta que no tuvo ni una gota de espuma en su cuerpo. Entonces empecé a lamerle la teta que me correspondía. Jesús se apunto y se unió a mí en el otro pezón. Loli nos apretaba el cuerpo contra ella. Le abrí los labios del coño para que su marido pudiera acceder mejor a su clítoris. Yo deje mi boca jugando con el pezón y solté la mano para llevarla por detrás del culo de Loli hasta poder acceder a su coño. Metí un par de dedos en un agujero que esta hirviendo y empapado. Jesús seguía frotando con fuerza por delante. Los gemidos de Loli se habían convertido en susurros pero ahora empezaron a ser gritos.
– Me corro. Me corro.
Jesús y yo aceleramos los movimientos hasta que el cuerpo de Loli se contrajo para a continuación relajarse contra nosotros. La abrazamos y ella nos devolvió el abrazo. Saque los dedos de su coño y me los lleve a la boca. Jesús me imito con los que había frotado contra el clítoris de su mujer. Loli nos beso a ambos mientras nos daba las gracias. Después echo agua sobre nosotros y sobre ella para quitarnos los restos de jabón que todavía teníamos. No paraba de dar las gracias y de decir lo mucho que había disfrutado. Nosotros nos reíamos mientras nos dejábamos limpiar. Salimos de la ducha y nos secamos.
Jesús dijo que iba a preparar algo de cenar. Cuando me disponía a seguirlo para ayudarlo, Loli me agarro del brazo.
– Déjalo. Tú vente conmigo.
Me arrastro del brazo hasta su habitación donde me sentó en la cama. Mire como sacaba de un cajón dos camisones para que yo eligiera cual le quedaba mejor. Ambos eran negros y de raso. Se los probó para que los viera mejor. El primero le llegaba hasta medio muslo y bastante estrecho. La zona de sus tetas tenía un encaje por el cual se veía perfectamente toda la piel. El segundo tenía un gran escote en la parte de detrás que dejaba a la vista toda su espalda. En las tetas apenas tenía un trozo de tela que recorría su pecho de arriba abajo tapando únicamente los pezones. Pero este era mucho mas corto, tapando apenas su coñito.

– ¿Cual te gusta mas?
– El segundo.
– ¿No te gusta verme las tetas por el encaje? – volvió a preguntar acercándose a mi. Yo la agarre del brazo y la senté sobre mis rodillas.
– Bueno, en este también se te ven mucho las tetas – comente mientras apartaba el trozo de tela que tapaba su pezón y empezaba acariciarlo -. Pero sobre todo lo digo por el acceso.
– ¿El acceso?
Puse mi mano entre sus piernas y empecé a pasarle un dedo por la raja.
– Este no hay que levantarlo mucho.
Loli no dijo nada, pero separo un poco las piernas dejándome hacer. Todavía estaba empapada.
– ¿No has tenido bastante con lo que me acabas de hacer en la ducha? – su voz era apenas un susurro.
– No – le respondí -. Me encanta tocarte.
Tire de su pelo hacia atrás dejando el cuello libre para mis labios y fui bajando poco a poco hasta lamer sus tetas. Ella siguió abriéndose se piernas ofreciéndome su coño. La gire hasta tumbarla sobre la cama y me arrodille a su lado. Volví a acariciarle el coño con la mano y a lamerle las tetas.
Loli estiro la mano hasta encontrar mi polla y empezó una nueva paja. Mi boca fue lentamente recorriendo su cuerpo desde el pecho hasta el estomago por encima del camisón y de ahí se acerco a mis manos. Sus piernas se abrieron completamente ofreciéndose. Me quede contemplando aquel coñito. Estaba perfectamente depilado y completamente húmedo. Loli tenia la piel blanca y en mitad de su rajita se adivinaba el tono rosa de su interior.
– Sigue por favor – me pidió -. ¿O no te apetece?
No la hice esperar más. Acerque mi lengua a su piel y empecé a saborearla. Busque su clítoris y lo rodee mientras lo lamía. Note el placer de Loli por la fuerza con la que me apretó la polla que todavía tenia en la mano. Empezó a movérmela mucho mas fuerte. Si seguía así me correría. Decidí intentar aguantar y me separe de ella.
Me quede mirando de pie a los pies de la cama mientras ella empezaba a frotarse el coño con ambas manos. Se lo abrió completamente.
– Venga. Estas deseándolo.
Era verdad. Me arrodille y volví a meter la cabeza entre sus muslos. Rodee toda la vulva con mis labios y empecé a chupar. Después lamí desde abajo arriba. Empezaba cerca de su ano y continuaba hasta su clítoris parándome para meter la lengua un poco en su interior cuando llegaba el momento adecuado.

En ese momento oímos la voz de Jesús llamándonos. Me levante sobreponiéndome a las ganas de conseguir que Loli se corriera con mi boca.
– Será mejor que vayamos.
Ella suspiro mientras se incorporaba. Se coloco bien el camisón tapando otra vez sus pezones. Me volví con intención de ir al salón donde nos esperaba Jesús pero Loli me agarro del brazo.
– Espera un segundo. Tengo que devolverte el favor.
Se arrodillo delante mía sin quitarme la mirada de los ojos y me agarro la polla. Lentamente se la llevo hasta los labios. Creía que iba a darme otro beso como el que me había dado en la ducha, pero esta vez se metió un buen trozo en la boca y empezó a chupar mientras movía la mano. Durante diez segundos me la chupo. Sus ojos no dejaban de mirarme incluso cuando se la saco de la boca y se incorporo para besarme. Note su lengua ansiosa buscando la mía y le correspondí de la misma manera. Salimos juntos de la habitación. Al llegar al salón Jesús ya nos esperaba sentado en la mesa. No hizo ningún comentario sobre el empalme que tenia así que supuse que no le importaba.

Durante la cena decidimos que esa noche nos quedaríamos en casa. Jesús y yo habíamos trabajado y estábamos agotados, así que nos servimos unas copas, nos sentamos en el sofá y pusimos la televisión. Loli se sentó entre los dos. El camisón en esa postura subía lo justo para dejar a la vista su coño, que ella no se preocupaba de tapar. Poco a poco fue cayendo sobre el hombro de su marido. El paso un brazo por encima de sus hombros y lo coloco sobre uno de sus pechos. Ella sonrió y empezó a besarlo. Cada pocos minutos sus bocas se encontraban y se daban un pequeño beso.
Un rato después Loli se dio cuenta como los miraba. Se zafo del brazo de su marido y cambio su hombro por el mió y el fue Jesús el que estuvo un rato mirando como Loli y yo nos besábamos.
Al tiempo decidió ponerse mas cómoda tumbándose entre ambos. Descanso su cabeza en las piernas de su Jesús, mientras ponía las suyas encima de mí. Rápidamente nuestras manos empezaron a funcionar. Jesús comenzó a tocar las tetas de su mujer mientras yo acariciaba su culo que era lo que tenia cerca.
El silencio lo rompió ella al tiempo.
– Lo que habéis puesto me aburre.
Era cierto. Jesús había puesto una película de acción que no parecía tenerla muy entretenida. Justo al terminar de decirlo se dio la vuelta quedando girada hacia nosotros en lugar de a la pantalla. Loli empezó a tocar el rabo que tenia justo al lado de la cara. Ninguno de los dos nos habíamos vestido y ella era la única que llevaba algo de ropa aunque fuera aquel vestido que apenas la tapaba.
Loli cambio la mano por la lengua pasándola hasta los huevos de Jesús donde empezó a lamer. El por su parte la miro y la sonrió. Comenzó a acariciarle el pelo pero siguió mirando la película.

Unos minutos mas tarde Loli no necesitaba tener la polla de Jesús sujeta con la mano para poder lamerle los huevos. Se había empalmado por lo que se la llevo hasta la boca de su mujer. Ella siguió lamiendo. Hizo un alto y me miro.
– ¿Porque no me haces un favorcito por abajo? – me dijo mientras se abría de piernas ofreciéndose.
Empecé a meterle un dedo en un coño que volvía a tener muy mojado.
Estuvimos un buen rato así hasta que Jesús hablo.
– Cariño, ponte al otro lado o me corro ahora mismo.
Loli no articulo palabra. Simplemente cambio de posición siendo ahora mi polla la que le caía en la cara. Empezó a lamer de la misma manera que se lo había hecho a su marido mientras a este era al que le tocaba ahora masturbarla. Jesús y yo nos comportábamos como si apenas notáramos que Loli estaba allí. Su marido seguía metiendo el dedo dentro de ella y yo por mi parte pasaba de su cabello a acariciar sus pezones.
Pronto pareció que Loli tampoco estaba muy contenta con la situación, por lo que se levanto para arrodillarse entre ambos dándome la espalda. Agacho su cabeza y esta vez si empezó a mamársela a Jesús mientras lo pajeaba con una mano que soltaba de vez en cuando para abrirse y frotarse el coño que yo tenia al lado. Me gire en el sofá encarándome hacia ella y empecé a tocarme el rabo que ya estaba muy duro gracias al anterior trabajo de su lengua. Jesús también había dejado de mirar la tele y ahora tenia la vista en el techo mientras ayudaba a Loli empujando su cabeza contra su polla. Su mujer vio la postura en la que me había colocado y sacándose el miembro de su marido de la boca dijo:
– Así mejor.
Volvió al trabajo, pero la mano que tenia en el coño empezó a meter un dedo en el.
Después de unos minutos, la polla de Jesús estaba enorme. Separo la cabeza de Loli de ella.
– ¿Porque no ayudas también al invitado? – le pregunto antes de darle un profundo beso en la boca.
Ella asintió y se dirigió hacia mí. Sus labios se acercaron a los mi y buscaron un beso profundo como el que le había dado su marido. Cuando se lo devolví, no articulo palabra y directamente bajo hasta mi polla. Estaba vez la mamada fue largo y deliciosa. Loli bajaba y subía los labios sobre mi piel mientras su lengua hacia círculos sobre mi glande. Su mano empezó a masajearme los huevos mientras que su boca bajaba cada vez mas hasta casi metérsela entera en la boca. Jesús pasó a la acción y se arrodillo detrás de su mujer, acercando la cabeza a su coño. Lo vi separarle las nalgas y empezar a lamer con dedicación. Al rato, Loli se incorporo y separo su coño de la boca de Jesús. Nos pidió que nos sentáramos más juntos. Cuando lo hicimos se puso de pie sobre el sofá colocando sus pies al lado del culo de Jesús. Sonreía mientras lentamente iba bajando sus caderas. Jesús estiro su lengua y la dejo fuera de la boca. Loli paro a la distancia justa para que solo la punta de la lengua de Jesús tocara su coño. Este empezó a mover la lengua mientras Loli le sujetaba la cabeza para que no se acercara más. Después me toco a mí. Loli quería jugar y yo no podía negarme. Me mantuve a la distancia que ella quería aunque viéndole el coño tan cerca estaba deseando devorárselo.
Cuando bajo del sofá se arrodillo en el suelo y nos invito a levantarnos.
– Os habéis ganado un regalo – fue lo único que dijo.
Yo sabía a que se refería, así que fui el primero el ofrecerle la polla para que me la chupara. Poco después llego Jesús que se tuvo que conformar con que una mano de Loli lo pajeara, pero no durante mucho tiempo, porque Loli empezó a alternar entre las pollas sin dejar de menear con la mano la que se quedaba libre. Un par de veces, las unió para poder lamerlas las dos a la vez. Los dos estábamos tan calientes que cuando nuestros glandes se tocaron nos pareció normal.

Loli para un momento las mamadas pero siguió bajeándonos mientras nos daba una orden.
– Correos.
Jesús la miro extasiado
– ¿Donde? – pregunto.
– Dentro. Quiero tragármelo.
– Tienes suerte – me dijo -. En nueve años de casados solo se ha tragado una vez mi leche.
– Entonces debo darte las gracias – le dije a Loli que seguía chupándonos las pollas.
– todavía hay mas – respondió ella sacándose mi polla de la boca -. Jesús, cuando decidimos quedar con Fran hace dos meses, empecé a tomar la píldora. No va a ser en mi boca el único sitio donde os vais a correr los dos. Quiero sentir vuestra leche en todas partes.
Aquello encendió a Jesús que agarro a su mujer por la barbilla y le metió el rabo en la boca. Un instante después pude adivinar que se estaba corriendo por como apretaba el culo. Loli chupaba con avidez mientras miraba la cara de su marido. Ni una gota de su semen se escapo de su boca.
Cuando termino, Jesús saco la polla de la boca de su mujer empapada de babas. Ella sonreía y le miraba. Volvió a dedicar su atención exclusivamente a mi polla, mientras su marido se sentaba en un sillón.
– Joder – dijo -, siete años follando con condones y tiene que venir Fran para poder follar a pelo.
Loli se retiro el pelo de la cara y parola mamada un momento.
– Pues mucho no te ha importado por tu reacción.
Se levanto y se puso a mi lado mirando a su marido. Su mano seguía masajeando mi rabo incansable.
– ¿Crees que podrás aguantar para verlo o tengo que irte dando una muestras?
Jesús no contesto. Loli me agarro de la mano y me llevo hasta el sofá. Hizo que me sentara y me dio la espalda.
– Espero que esto te guste cariño, porque a mi me va a encantar.
Poco a poco fue bajando hasta sentarse sobre mi polla. Empezó a mover suavemente el culo frotándose contra mí. Giro su cuello para mirarme sin parar el movimiento.
– ¿Estas listo? – me pregunto.
– Por supuesto.
Se levanto y me agarro la polla guiándola hasta su coño. Pronto mi capullo se perdió dentro de Loli que no paro de bajar su cuerpo hasta que estuvo completamente clavada. Mi rabo había entrado como un cuchillo en mantequilla. Estaba muy excitada y mojada.
– ¿Lo ves bien? – le pregunto a Jesús.
Por la posición que teníamos, su marido debía tener una vista privilegiada del coño de su mujer, pero si embargo no contesto. Decidí que todavía podía verlo mejor, así que agarre a Loli y tire de ella hacia mí. Su espalda se apoyo sobre mi pecho. Cuando entendió lo que intentaba, sonrió. Se giro un poco y paso un brazo por detrás de mi cuello mientras abría las piernas. Loli parecía que de momento se conformaba con tener mi polla dentro porque todavía no se había movido.
– ¿Que te parece si le damos un pequeño espectáculo a Jesús?
Entonces fue cuando empezó a mover las caderas. Comenzó a hacer círculos, pero pronto empezó a subir y bajar su cuerpo metiéndose y sacándose mi polla del coño.
Jesús miraba muy atento. Volvía a empalmarse poco a poco viendo como su mujer se follaba a otro.
Ayude a Loli a subir y bajar lo que hice que el recorrido alrededor de mi miembro aumentara. Casi lo sacaba entero antes de que ella se dejara caer para metérselo otra vez. Una de sus manos empezó a frotarse el clítoris y a abrirse el coño. Poco a poco fuimos aumentando el ritmo hasta que mi polla se salio. Loli empezó a acariciármela mientras yo la besaba. Se levanto y subió al sofá poniendo sus pies a cada uno de mis lados. Volvió a encajar la punta de mi rabo en su agujero y comenzó de nuevo el movimiento en cuclillas.
– Así entra mas a fondo – fue lo único que dijo.
Mire hacia abajo y pude comprobar que su coño se tragaba perfectamente toda la longitud de mi rabo. Empecé a comerle el cuello y ella me devolvió un beso profundo y calido. Agarre su culo y la ayude a subir y bajar. Esta vez el ritmo era diferente. Cada vez que bajaba para meterse la polla, Loli se quedaba unos segundos moviendo las caderas en pequeños círculos. Estaba a punto de correrme y lo dije.
– ¿En el coño o prefieres terminar como Jesús y que me lo trague?
No me dio tiempo a responder. Jesús lo hizo por mí.
. Déjalo que se corra en el coño. La boca ya la has estrenado esta noche.
Aquel consentimiento de su marido hizo que Loli se estremeciera. Decidí cambiar de postura y tumbe a Loli. Después la coloque de rodillas en el sofá de tal modo que su culo quedara en dirección a Jesús. Loli mantenía las piernas juntas.
– ¿Tu también quieres que me corra en tu coño?
– Por supuesto cariño.
Esta vez fui yo el que me subí en el sofá colocándome de tal manera que Loli no pudiera separar las piernas. De cuclillas se la fui metiendo poco a poco hasta que entro entera. Le agarre las tetas y pellizque los pezones mientras empezaba a follármela. Antes de que me diera cuenta, había aumentado el ritmo y le estaba pegando un polvo brutal.
No tarde mucho en correrme así. Loli suspiro cuando noto mi leche llenarle el coño y lo apretó. Saque mi polla de dentro de ella y me senté. Ella se giro y termino sentada a su lado. Vimos como Jesús seguía sentado en el sillón con la polla durísima. Había empezado una nueva paja y no había parado cuando nosotros terminamos.
Loli se miro el coño y empezó a recoger con el dedo las gotas de mi leche que caían de dentro. Poco a poco fue llevándoselas a la boca para saborearlas. Ninguno de los tres dijimos nada durante unos minutos, tras lo cual Loli se siro hacia a mi y volvió a besarme. Me encantaba la pasión con la que besaba aquella mujer.
– Gracias. Me ha encantado – dijo mientras se levantaba y se sentaba en el regazo de su marido.
Jesús empezó a lamerle una teta y a pasar los dedos por el coño que me acababa de tirar.
– Creo que por hoy esta bien – comento Loli -. Deberíamos irnos a la cama. Todavía queda mucho fin de semana y no quiero que estéis cansados.
– Mejor dejar la noche cuando esta alta – añadí yo.
Los tres nos reímos y Loli se levanto arrastrando a su marido por la mano. Les seguí en dirección a las habitaciones. La mía estaba en mitad del pasillo y la suya al final, así que cuando llegamos a mi puerta paramos para darnos las buenas noches. Loli me despidió con otro beso, y siguió con su marido hacia delante.
Cuando me tumbe en la cama me quede dormido inmediatamente con una sonrisa en la cara.